El Palacio Czernin, sede del Ministerio de Asuntos Exteriores checo, es un imponente edificio que domina Praga. Allí se dio cita la semana pasada un grupo de diplomáticos hispanoamericanos y checos para un recital del pianista y compositor Federico Lechner. Pero el pianista hispano argentino no estaba solo en Praga, sino que desde Madrid y Bruselas llegaron sus hermanas Coni y Karin, ambas igualmente pianistas. De hecho, Karin Lechner ha obtenido un reconocimiento extra musical como protagonista (junto a su hija Natasha Binder) del documental La Calle de los Pianistas, del realizador Mariano Nante. Pero para entender la razón de este encuentro familiar y musical en la capital checa hay que volver la mirada hacia los tiempos oscuros de la II Guerra Mundial.