Ante la notoria polarización de las posturas en el panorama político global, especialmente con el impacto que ha tenido la toma de protesta del presidente de los Estados Unidos de América —situación que trabaja como catalizador para agudizar la situación a tratar—, se ha gestado un ambiente ideal para el florecimiento de un antisemitismo camuflado en la herramienta preferida de los detractores del Estado de Israel: el ya afamado antisionismo.