En todo el mundo los antisemitas se están incorporando a la corriente principal. Ya no descalifica ser despreciado como enemigo de los judíos. Esto es especialmente así si el antisemita utiliza la portada del odio rabioso por el estado-nación del pueblo judío. Estos fanáticos consiguen ser aceptados – incluso elogiados – no por su antisemitismo, pero a pesar de ello. Cada vez más, se tolera su odio a los judíos porque quienes los apoyan admiran o comparten otros aspectos de lo que ellos representan. Esta tolerancia implícita del antisemitismo – siempre y cuando proceda de alguien cuyas otras opiniones sean aceptables – representa una nueva tendencia peligrosa tanto de derecha como de izquierda.