Cuando su familia fue deportada, en 1938, Herschel Grynszpan, un joven judío polaco exiliado en París, decidió hacer algo al respecto. Tomó una pistola, se dirigió a la embajada alemana y disparó cinco veces contra el tercer secretario de la legación, Ernst vom Rath, quien agonizó por las siguientes 48 horas, hasta su muerte. Ese mismo día, los nazis lanzaron un pogromo contra los judíos de Austria y Alemania; ostensiblemente en represalia, pero, en rigor, lo usaron como pretexto para una campaña de violencia judeofóba que llevaban largo tiempo planificando.