En Europa el término fascista se utiliza ante todo para definir a la ola de partidos de extrema derecha que, desde posiciones antiguamente minoritarias, e incluso marginales del espectro político, han accedido a parlamentos y, en ocasiones, tomado instituciones. En lo que va del año países como Dinamarca, Francia y Alemania, entre otros países, se han decantado hacia esta corriente ideológica. Hoy en día la vista ha sido puesta en Italia, donde corrientes derechistas como la de Silvio Berlusconi y Forza Italia, la Liga Norte y Fratelli d’Italia, así como la ultraderecha protagonizada por neonazis, neofascistas o skinheads se perfila como la única opción viable para el país.