¿Qué está haciendo un profesor judío debajo de una cruz? ¿Por qué está enseñando Judaísmo en ese lugar? ¿A quiénes enseña? ¿Cómo puede estar hablando de Purim, Martin Buber o Jánuka, temas tan emblemáticamente judíos, en un área llamada “San Ignacio de Loyola”? Me pregunto en un silencio de una fracción de segundo, cómo llegué a estar aquí, a impartir clases de judaísmo en un ámbito católico.