En junio del corriente año, hubo una propuesta de votar y condenar a Hamas por su terrorismo incesante contra población civil. Entonces, artimañas seudo jurídicas hicieron vano el intento. Seis meses después, Estados Unidos anunció que proponía de una buena vez que la Asamblea General, que nunca tuvo ni el coraje ni la decencia ni los votos para señalar a Hamas y condenar su terrorismo, lo hiciera por primera vez. Y así sucedió el jueves 6 de diciembre. La propuesta fue muy simple: condenar a Hamas como organización terrorista y su permanente ataque contra civiles israelíes. Se debía votar por mayoría simple. Pero entre odiadores consuetudinarios y cómplices permanentes, decidieron que para votar la resolución sobre Hamas se necesitaban dos tercios.