Julius Hirsch era alemán y judío. Fue soldado en la Primera Guerra. Y representó, en su condición de crack de la época, al seleccionado de su país. En 1943, el régimen nazi lo capturó y lo envió al campo de concentración. Nunca volvió.
Julius Hirsch era alemán y judío. Fue soldado en la Primera Guerra. Y representó, en su condición de crack de la época, al seleccionado de su país. En 1943, el régimen nazi lo capturó y lo envió al campo de concentración. Nunca volvió.
Guilad Shalit volvió a casa.El verlo sonriente, aunque muy delgado y muy pálido, del lado israelí, eso es lo central. “Ven, papá y mamá están aquí”, le dijo el Primer Ministro Benjamin Netanyahu poco después de saludarlo y darle la bienvenida a Israel. Y eso es lo central. Volvió al seno de su familia, de su pueblo, del país que lo esperó expectante y contuvo el aliento muchas veces preocupado por su destino.
Con motivo de las festividades de Sheminí Hatzeret y Simjat Torá (jueves 20 y viernes 21 de octubre de 2011), las oficinas del Comité Central Israelita del Uruguay (CCIU) permanecerán cerradas, no se enviará el newsletter diario ni se actualizará el portal. El CCIU les desea ¡Jag Sameaj! (¡Feliz tiempo de Sheminí Hatzeret y Simjat Torá!).
No es la primera vez que Israel cambia miles de presos palestinos por un soldado israelí.
Detrás del drama humano del intercambio de prisioneros israelíes y palestinos hay una extraordinaria asimetría: la tasa que decreta que un sólo soldado israelí es igual a 1.027 prisioneros palestinos. ¿Cómo se llega a esta cifra?