Delgado, cansado y aturdido, el soldado israelí Guilad Shalit que estuvo más de cinco años cautivo en la franja de Gaza regresó ayer a Israel donde fue recibido con alegría, mientras se iniciaba un canje por más de 1.027 prisioneros palestinos, muchos de ellos con graves delitos de sangre, cuyas familias los recibieron con celebraciones masivas y Hamas calificó el hecho de «victoria».
Más de 450 palestinos presos fueron trasladados desde cárceles israelíes a los territorios de Cisjordania y la franja de Gaza. El resto de los prisioneros -cerca de 550- serán liberados en una segunda fase en dos meses más.