Desde 2010, Patricia Weisz dirige la Fundación Violeta Friedman, a través de la cual intenta que la memoria de su madre, superviviente del Holocausto, siga viva. Mediante conferencias, visitas a colegios e instituciones, Weisz lucha por que aquel gran crimen no caiga en el olvido y porque las nuevas generaciones comprendan la crueldad del nazismo y la intolerancia. Para ella, la «educación es básica» también para evitar juicios equivocados sobre lo que vivieron y siguen viviendo los judíos.