El expresidente egipcio Hosni Mubarak, de 84 años, ha sido declarado culpable de complicidad en la represión de manifestantes durante la revolución, y condenado a cadena perpetua en un fallo histórico para Egipto y el mundo árabe. Los hijos del rais depuesto, Alaa y Gamal Mubarak, han sido absueltos de los cargos de corrupción de los que habían sido acusados, aunque por el momento permanecerán en la cárcel a la espera de que se resuelva otro caso. La Fiscalía General egipcia ha ordenado el traslado de Mubarak a la prisión de Tora, en el sur de El Cairo, adonde el expresidente ha llegado en un helicóptero. Durante el viaje y según ha informado la televisión egipcia, el condenado ha sufrido problemas de salud y ha sido ingresado en el hospital de la cárcel. Hasta ahora, Mubarak había aguardado su juicio en un hospital militar de las afueras de la capital. Sus abogados recurrirán las sentencia ante el tribunal de casación, para lo que cuentan con 60 días.