Más de 200.000 entradas de Google repiten por estos días la misma, breve, noticia: la detención de Laszlo Csatary, de 97 años, pomposamente llamado «el criminal de guerra nazi más buscado del mundo», responsable de enviar a los campos de la muerte a unos 15.000 judíos húngaros. Hungría es un caso excepcional en el panorama del Holocausto. Era un estado aliado de la Alemania nazi que practicaba un antisemitismo que no incluía el exterminio. A principios de 1944, cuando la derrota alemana era ya inexorable, aun vivían allí 825.000 judíos. Sin embargo el 19 de marzo de 1944, llegó a Budapest Adolf Eichmann y su aparato burocrático criminal de apenas 200 hombres. Desde esa fecha, hasta el 24 de diciembre de 1944 fueron deportados más de medio millón de judíos; cuatrocientos cincuenta mil de ellos en apenas dos meses; una eficacia espeluznante y una gran pregunta: ¿Cómo lo lograron? De esta compleja trama apenas sacaré un hilo: el caso de Rudolf Kastner.