Nadie recordará que son militantes de extrema izquierda, que no se comerían un rosco en ninguna elección, y cuyo fanatismo antiisraelí sólo se sostiene por la distorsión, la consigna y la mentira.
Me hicieron la pregunta el miércoles en una cena en el Centre Moral de Gràcia, una entidad fundada en 1869 que ha conseguido mantener vivo el espíritu cívico de sus orígenes. «¿Por qué este odio contra Israel?». Más allá del análisis ponderado de un conflicto, lo cierto es que España se ha convertido en un foco antiisraelí tan obsesivo, que ya aparece en los estudios sobre intolerancia. Por supuesto, no es ajeno al activismo antiisraelí el apoyo público que muchos grupos reciben de partidos de izquierda, hasta el punto de que si alguien quiere conseguir una subvención, que monte un chiringuito propalestino.