Organizaciones feministas, de afrodescendientes y de la colectividad judía se sienten relegadas por el gobierno. Consideran que el combate a la pobreza deja fuera otros temas y que el gobierno no quiere a las ONG independientes. Marcos Israel, presidente del Comité Israelita, expresó que en el gobierno «no hay voluntad política de dialogar con la colectividad judía». Esto «es parte de un posicionamiento ideológico, por el cual el Estado debería monopolizar lo social», sostuvo. «De alguna manera, se trata de no darle la importancia que tienen y han tenido históricamente las organizaciones civiles», agregó. Para Israel, en el gobierno «no conciben organizaciones que estén al margen de los partidos y del Estado».
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