La muerte del fundador y líder de Al Qaeda no tendrá un profundo impacto en la lucha contra la organización terrorista y sus aliados. De un lado, Al Qaeda enfrentará un potencial vacío de liderazgo y divisiones internas. Por otro, la organización se ha descentralizado y multiplicado en los 10 años en que Estados Unidos y sus aliados los sacaron de su santuario de Afganistán. La buena noticia, sin embargo, es que Al Qaeda ha sido seriamente debilitada en los meses recientes. De hecho, más significante que la muerte de Bin Laden han sido los movimientos no violentos y pro democráticos que se han desparramado por el mundo árabe. Esto llevó esperanza y dejó percibir que la población quiere una sociedad sin terroristas.