A cada chico le entregan una muñeca y una espada. Son más de 120 y están en línea, listos para recibir la clase de «decapitación de muñeca» que les impartirán los instructores de Estado Islámico (EI).
A cada chico le entregan una muñeca y una espada. Son más de 120 y están en línea, listos para recibir la clase de «decapitación de muñeca» que les impartirán los instructores de Estado Islámico (EI).
Yemen, o el rincón más pobre de la Península Arábiga, se encuentra atrapado en el caos que supuso la transición abortada. Estrangulado por la guerra entre sus entes políticos y el cruce de intereses de las potencias regionales. Con unas instituciones en parálisis y una aguda crisis humanitaria. Es decir, un país totalmente somalizado.
Si el colonialismo fuese el principal problema, cabe recordar que los musulmanes también fueron, y aún son, colonizadores, y no precisamente los más humanitarios. La yihad islámica y la violencia islámica; la sanción de la esclavitud sexual; la deshumanización de la mujer; el odio y la persecución de los no musulmanes y los homosexuales, la supresión de la libertad de expresión y las conversiones forzosas han sido algo generalizado en el mundo islámico desde siempre.
El viceministro israelí Ayoub Kara, interinamente a cargo de la cartera de Cooperación Regional, habló con un líder de la comunidad judía de Siria, quien le informó que la misma se redujo de 140 a 50 personas en la capital, Damasco, y Alepo, donde solo hay ocho mujeres.