El ex futbolista del Barcelona ha creado una fundación para recaudar fondos para las personas que escapan del grupo terrorista en el norte de Camerún
El ex futbolista del Barcelona ha creado una fundación para recaudar fondos para las personas que escapan del grupo terrorista en el norte de Camerún
Indigna la parálisis mundial frente a la glorificación de asesinatos. Con la excusa de que luchan por una justa causa y del respaldo de algunos párrafos del Corán, no se ponen en marcha acciones que desmonten esta perversión. Detrás de cada «mártir» existe una educación tenaz y alienante para que especialmente los jóvenes se arrojen a matar la mayor cantidad de personas, sean ancianos, mujeres o niños.
El (otro más) príncipe saudita que, semanas atrás, fue detenido en EE.UU. por intentar abusar de una empleada doméstica que huyó despavorida y a los gritos, quedó un poco más complicado luego de que tres mujeres lo acusaran de haberlas agredido sexualmente, aportando al caso nuevos detalles bochornosos sobre la vida lujuriosa y lujosa de estos magnates árabes.
Recientemente apareció en la prensa árabe en línea un artículo en el que se denunciaba un caso ocurrido en Jeddah, Arabia Saudita, en el que un hombre prendió fuego a su esposa y luego acabó por matarla a golpes frente a sus dos pequeños hijos debido a que tras recoger a su familia de un centro comercial, había encontrado en la bolsa de su mujer los números telefónicos de otros hombres. Pero resulta que tan aberrante como el crimen mismo, fue la reacción de varios lectores (del sexo masculino, por supuesto) que al hacer sus comentarios alabaron el acto expresando su aprobación y su convicción de que nada más lógico y justo que escarmentar con severidad a quien ha incurrido en una ofensa que mancha el honor de su marido.