El abrazo y los besos fraternales del Papa Francisco con el Patriarca Ortodoxo Kirill, no sólo cierran la grieta milenaria que dividió al cristianismo, sino que elevó un repudio firme contra la persecución de la que es objeto en la actualidad. Un volcán escupe lava y amenaza multitudes. El ala fundamentalista del Islam, tras varias décadas de latencia, se ha erguido con furia y avanza con diversas intensidades, métodos y justificaciones. Pretende devolver el mundo a la oscuridad de la Edad Media.