En algún lugar de la Ciudad Vieja de A Coruña se escribió e iluminó hace cinco siglos una de las biblias hebreas más exquisitas del mundo. Su dueño, un judío llamado Isaac, huyó con ella a África y la salvó de los Reyes Católicos y la Inquisición. El manuscrito desapareció durante 300 años sin que los historiadores hayan sido capaces de averiguar dónde y en manos de quién estuvo durante tanto tiempo. Desde el siglo XVIII esta joya de la ilustración medieval europea se custodia en Oxford, pero hace unos días regresó a Galicia. A partir de este viernes se exhibirá por primera vez en la tierra donde se escribió, dentro de una exposición en la Cidade da Cultura de Santiago.