Para un grupo de hispanos que recién se convirtieron al judaísmo, Rosh Hashaná no es sólo la celebración del año nuevo judío, sino el inicio de una nueva vida.
«El Rosh Hashaná es un nuevo comienzo», explicó Razielah Jacome Pagán, una representante de ventas retirada de Kissimmee y quien era miembro de la Asamblea de Dios. «Si uno tiene herencia judía, uno es parte del mundo judío porque tiene una nueva identidad».