Es un secreto a voces que la alianza entre Israel y los países sunitas, que se empezó a hacer más pública en los últimos meses, se están convirtiendo en hechos cada vez más consumado en un Oriente Medio a su vez cada vez más partido y cambiado. Lo que en un principio parecían rumores más o menos fundados se han convertido en algo sólido con la difusión de encuentros cada vez más intensos y frecuentes entre el gobierno saudí, el israelí y el egipcio.