Desde los siglos VII hasta el XIV hay evidencia de la presencia de judíos en lo que hoy es Bielorrusia, Ucrania y la Rusia europea. Eran pocos comparados con los de los países vecinos de Rusia. Los países de Europa central y oriental, ya tenían una creciente población judía que llegó a Polonia por invitación del rey Casimiro III, después de haber sido expulsados de Inglaterra, Francia, España y haber sufrido persecuciones en Alemania en el siglo XIV. Los judíos se asentaron en la Mancomunidad de Polonia-Lituania, en Hungría y en regiones poco pobladas de Ucrania.