El reino de Polonia se fundó en 1025 y por los siguientes 500 años, los judíos fueron bien recibidos ahí, donde lograron construir una de las comunidades judías más sólidas del mundo, tanto, que algunos escritores de la época llamaron a Polonia el paraíso judío. El que Polonia perdiera su soberanía representó para los judíos la pérdida de su libertad y su autonomía, a partir de entonces la comunidad judía se convirtió en una de las principales víctimas del imperio ruso y sus constantes leyes antisemitas.