Sentado entre un mar de libros hebreos, la semana pasada, en una corte rabínica cerca de Jerusalem, Toni Piña de Palma de Mallorca, España, desafió a la historia y a la lógica y logró lo imposible.
Hace más de 500 años atrás, sus ancestros judíos fueron forzados a convertirse al catolicismo. Por lógica, su identidad judía debería hacer desaparecido hace mucho tiempo atrás, a lo largo de los siglos, por desgaste, antisemitismo o una combinación de ambos. Sin embargo, se mantuvieron, esperando al día de la redención.