Anoche se inauguraron las obras que se instalaron la estación Pasteur de la línea B de subterráneos, las que convirtieron al lugar en un espacio permanente de homenaje a las víctimas del atentado a la AMIA y un constante reclamo de justicia, dada su proximidad al edificio de la institución de la comunidad judía argentina y también por el simbolismo que tiene en el barrio de Once.