Vivir en democracia

La ola de agitación popular que recorre Europa, Medio Oriente y el Magreb expone las abismales diferencias entre los gobiernos democráticos y las dictaduras a la hora de responder a las demandas populares. En Israel, 250.000 «indignados» protestaron en Tel Aviv en el pasado fin de semana sin que al gobierno constitucional de Benjamín Netanyahu se le ocurriera reprimir a quienes reclaman por más «justicia social». En Siria, en cambio, el dictador Bahar Al Assad, no vacila en ametrallar a los manifestantes que piden reformas.