Las urgencias de Netanyahu, Hamas y El Cairo facilitan el canje de presos entre Israel y Palestina

La primavera árabe ha tenido un efecto colateral inesperado. El Gobierno de Israel, los islamistas de Hamas y el nuevo Ejecutivo egipcio necesitaban como nunca encontrar un salvavidas y este ha sido el acuerdo sobre el canje de prisioneros: 1.027 activistas y terroristas de Hamas detenidos en Israel a cambio de un soldado israelí capturado hace cinco años. Gilad Shalit lleva 1.935 días de cautiverio en Gaza, mientras que en las cárceles israelíes hay decenas de terroristas condenados a cadena perpetua. La suerte de Shalit y los presos palestinos se decidió el martes en El Cairo.

¿Para qué sirve Tony Blair?

¿Para qué sirve Tony Blair? Cuando se formula esa pregunta a las autoridades palestinas y a diplomáticos europeos y rusos, hay dos tipos de respuesta: una que podría resumirse con la frase «para nada» y otra que vendría a definirle como «portavoz de los intereses israelíes». El gobierno israelí, en cambio, valora muy positivamente su trabajo como enviado especial del Cuarteto (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y Naciones Unidas) en Oriente Próximo. Han pasado más de cuatro años desde que Blair asumió la misión, justo el mismo día en que dimitió como premier británico, y no hubo cambios sustanciales ni en el proceso de paz ni en el bloqueo de Gaza.

Irán

La cancillería uruguaya debería tomar nota del reciente anuncio del presidente Obama según el cual cinco funcionarios de las fuerzas especiales de seguridad iraníes planeaban asesinar al embajador saudí en Estados Unidos al tiempo que preparaban atentados contra las embajadas de Israel y Arabia Saudita en Teherán. Así, el régimen de Irán otra vez resulta vinculado a actos terroristas como la voladura del edificio de la AMIA años atrás. Las diferencias étnicas y religiosas que separan a los gobiernos de Irán y Arabia Saudita se agravaron en los últimos tiempos al punto que algunos corresponsales venían alertando sobre el aumento de la tensión entre ambos países. A ello se agregó la sospecha de que el régimen iraní fomentaba disturbios en Arabia Saudita aprovechando el ambiente de manifestaciones populares generado en los países árabes.

Mario Vargas Llosa: el amigo prescindible de Israel

La caricatura que adorna la nota de Mario Vargas Llosa, titulada “El Estado palestino”, plasmada centralmente en la página de opinión de La Nación el sábado 1 de octubre, es impactante y preciosa. Presuntamente refleja a Palestina corporizada en una odalisca occidentalizada por la visión del ilustrador, el genial Nuno: ella es pelirroja, de ojos claros, piel blanca, delgada y cautivante, y se exhibe en sonriente esplendor. De su nuca vuelan al viento flores y la bandera palestina. Tal como pintores renacentistas retrataron a Jesús de Nazarteh como si hubiera sido Jesús de París -un apuesto hombre blanco de ojos azules- Nuno nos entrega una Palestina idealizada y romantizada al límite máximo de la imaginación y del sesgo occidental. La caricatura es una perfecta caricatura de la parcialidad periodística contemporánea.