Historia de la relación entre judíos y católicos

Por primera vez, el Congreso Judío Latinoamericano (CJL) y la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM) editan un libro en forma conjunta, que hace una retrospectiva de las relaciones entre judíos y católicos en los últimos 40 años, desde la creación del Comité Internacional de Enlace entre Judíos y Católicos, espacio de encuentro entre las organizaciones judías y la Santa Sede.

Un recorrido judío a través de diez ciudades

La historia judía está íntimamente ligada a ciudades. Muchas de estas fueron testigos de guerras, pogromos pero también de alegrías, reconocimiento de derechos y respeto hacia con el pueblo judío. Tan solo a modo de ejemplo, la Nueva York de los rascacielos fue, en noviembre de 1947, la anfitriona de la Asamblea General de Naciones Unidas que votó la partición de Palestina, lo cual significó el reconocimiento de un estado judío en la región, que en mayo de 1948 proclamaría su soberanía con el nombre de Medinat Israel (Estado de Israel).

Sobre la gran manzana y otras urbes más se centrará el undécimo curso de la Cátedra Permanente de Judaísmo Universidad Católica del Uruguay (UCU) denominado «Ciudades relatan la historia judía», que constará de diez charlas que tendrán lugar entre el 8 de mayo y el 4 de setiembre de 2012 en la sede de la universidad.

Holocausto y seguridad

¿A qué da derecho el Holocausto? A los judíos, a transformar la seguridad en instinto y en política, y su derecho a la defensa en primaria y perentoria obligación de garantizarla: a desconfiar de todos y de todo cuando aquélla está en juego. A pensar que ningún momento pacífico, de armisticio en el odio por la razón que fuere, es definitivo: que ninguna ideología antisemita es pasajera, como ninguna profesión de fe pro judía o pro israelí es absoluta; que ninguna declaración de amistad o protección al pueblo judío, fuera de Israel o incluso dentro, es concluyente. De otra manera: a actuar pensando que aquella parte de la historia que llenó de odio el corazón no judío sigue viva, y que ni siquiera actos como el propio holocausto han logrado enterrarla.