El racismo y la xenofobia crecen con el ajuste en Europa
Europa nunca fue un paraíso para los inmigrantes y las minorías étnicas. Son necesarios para el mercado laboral y para rejuvenecer a unas poblaciones con unas tasas de natalidad ridículas que sin inmigración estarían, como pasa en Rusia, perdiendo población. Se les toleraba y una gran parte de la ciudadanía europea los veía como una molestia necesaria. Pero la crisis económica y la respuesta que los gobiernos europeos le están dando a través de una durísima política de ajustes está cambiando la percepción.