Un judío egipcio contra Coca-Cola
La propiedad tiene hoy el mismo aspecto destartalado y polvoriento de la mayor parte de las fábricas en Egipto. Camionetas con máquinas expendedoras de Coca-Cola entran y salen del garaje mientras que Ashraf, el bigotudo jefe de seguridad del recinto, se relaja con un té a las puertas de la empresa. Sólo lleva cinco años trabajando allí, pero está al corriente del contencioso. «Sí, sí, la historia del ‘yehudi’».