También los discapacitados pueden concretar sueños

“Esto superó todas mis expectativas. Todo salió perfecto. Estamos felices . Y sabemos que esto será el comienzo de una nueva marcha”. La sicóloga Becky Sabah, Directora del Grupo de Discapacidad de la Kehilá (Comunidad Israelita del Uruguay), alterna lágrimas y sonrisas al hacer su resumen del viaje a Israel que este singular marco acaba de realizar, retornando este viernes 18 de mayo al país. Todo comenzó hace algo más de un año, cuando visitó al grupo Avital Sharansky, esposa del Presidente de la Agencia judía Natan Sharansky, que había llegado a Uruguay en el marco de su cargo, visitando comunidades judías fuera de Israel. Avital, una mujer modesta, sencilla y luchadora-que fue el pilar de la batalla por liberar a su esposo de la cárcel soviética cuando fue llevado a prisión por haber expresado su deseo de dejar la URSS y radicarse en Israel- se emocionó hasta las lágrimas al ver el trabajo del grupo. Cuando les preguntó qué sueño tienen, contestaron: “Conocer Jerusalem”.

DANIEL LIBESKIND: “Los 10 mandamientos son más convincentes que la Declaración de Derechos de la ONU”

One World Trade Center, el rascacielos que resucita la zona de las Torres Gemelas, ya es el edificio más alto de Manhattan. El año que viene, después de enormes dificultades, alcanzará los 541 metros de altura y es el proyecto más famoso de Daniel Libeskind (Lodz, Polonia, 1946). También es el que más ha cambiado su vida. De ser un arquitecto que con 52 años no había construido, pasó a hacerlo por medio mundo: Hong Kong, Varsovia, Berlín, Milán, Singapur, Dublín, Dresde… Con el premio llegaron las críticas, un huracán mediático que vigilaba con lupa tanto el inmueble como el corte de pelo de su autor y a punto estuvo de agotar a un optimista empedernido como él, niño inmigrante e hijo de supervivientes del Holocausto que hoy reivindica su triple nacionalidad: norteamericana, israelí y polaca. Con todo, esos años difíciles también trajeron fama y trabajo.

Viaje hacia el dolor y contra el olvido

Existen varios motivos para participar de la llamada Marcha por la Vida. Son muchos y van más allá del ser judío, lo que no es excluyente. Los de Sergio Oberlander, presidente del Keren Hayesod (KH) Uruguay, incluyen honrar la memoria de su madrina Lili, sobreviviente de Auschwitz. Según el contador Eduardo Zaidensztat, exdirector de Rentas, era una obligación moral en momentos de voces alzadas negando el Holocausto y resurgimiento de grupos neonazis en Europa, caso Grecia; esto último, más la «necesidad de combatir la indiferencia», es un argumento generalizado. Para Freddy Nieuchowicz, más conocido como el licenciado Orlando Petinatti, estaba la necesidad «como comunicador» de transmitir lo que relatan los vestigios de las máquinas de matar de los nazis. Boris Igelka, abogado, sentencia: «Era una asignatura pendiente. No es lo mismo leer sobre el Holocausto que estar ahí». Y lo que se siente al «estar ahí» es muy difícil de poner en palabras. Así lo dicen; aún así lo intentan.