¿Primavera árabe o se cierne la Noche Oscura en Egipto?

La mayoría de los izquierdistas occidentales que analizaron las revueltas del año pasado en el mundo árabe confundieron el deseo con la realidad, proyectaron la experiencia europea de revueltas a finales del siglo pasado contra las dictaduras comunistas con ansias de libertad con los disturbios árabes. Es bien sabido que no hay ni un solo país árabe democrático, ni ha existido democracia por esos lares nunca a lo largo de la historia. Muchos analistas occidentales han culpabilizado al colonialismo europeo, en cuyo análisis subyace el racismo de corte “buenista” y paternalista considerando al árabe como incapaz de pensar por si mismo y que actúa reactivamente, y que necesariamente ha de seguir los patrones europeos.

David Grossman: “Escribo para reconquistar los matices”

La mañana ha amanecido soleada en Jerusalén. Desde Yemín Moshé, el barrio elegido por David Grossman para charlar de su último libro, se divisa la muralla de la Ciudad Vieja, el muro de hormigón que separa a israelíes y palestinos y el lugar en el que según la Biblia Jesús cenó por última vez. Grossman llega a su hora. Es un hombre tremendamente vitalista, que habla con pasión de su escritura, de la muerte de su hijo Uri en la guerra de Líbano, del uso y del abuso de la memoria del Holocausto y de qué significa ser judío hoy en el mundo. Reflexiona con la misma minuciosidad con la que en su nuevo libro disecciona la muerte y la colección de sentimientos que afloran en los procesos de duelo. Más allá del tiempo es un texto en prosa poética. “Él ha muerto, pero su muerte no ha muerto”, escribe Grossman.