Yo soy judío

Era la mañana del 27 de enero de 1945, hace ahora setenta años, cuando una avanzadilla de soldados del Ejército Rojo pertenecientes al Primer Frente Ucraniano, vestidos con trajes de camuflaje blancos, cruzaba el umbral de lo que parecía ser un enorme campo de concentración ubicado a las afueras de la localidad de Óswięcim, en la Alta Silesia polaca. Resultó que era mucho más que un campo de concentración. Acababan de descubrir el infierno de Auschwitz, una de las cumbres del horror humano.