La triple condena de los gais sirios

El pasado noviembre, dos veinteañeros sirios eran apedreados hasta la muerte. La ejecución ocurría en Deir Zor, en el noreste de Siria y feudo del Estado Islámico (EI). Su crimen: ser homosexuales. Se trataba de la primera ejecución pública de gais a manos del grupo yihadista. Un hombre leía la brutal condena amparado por la rigurosa ley religiosa que sirve de Constitución en el califato. A 140 kilómetros de allí, Ibrahim ya hace más de un año que huyó de Raqqa, su ciudad natal y capital del EI. Médico de 33 años, su homosexualidad le ha valido una persecución continua. Encarcelado bajo la ley siria, condenado a muerte por la de los yihadistas y desterrado por su propia tribu, Ibrahim ha logrado sobrevivir a una triple condena.

El integrismo on line, la batalla perdida de Occidente

En estos días todo lo que alguien necesita para transformarse en un terrorista o adherente a tales grupos no es más que un iPhone y una conexión a Internet. Si la persona está en alguna capital occidental, por ejemplo, dentro de dos días podrá arribar a Raqqa, bastión del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS). Si usted esta dispuesto a alistarse en sus cuadros y recibir entrenamiento, todo el proceso puede ser llevado a cabo con suma facilidad. Hacerlo es como visitar un “Shopping” que está abierto las 24:00 horas del día, todos los días del año.

Un informe revela el costado débil del Estado Islámico

Es una legión de extranjeros. Exactamente 15.500 combatientes. Ellos componen las filas del temido Estado Islámico o ISIS, según sus siglas en inglés, el grupo terroristas ultraislámico que opera en Siria e Irak, y ahora en Libia también. Su «pata» extranjera le proporciona a la organización un soporte «físico y monetario», sea recogiendo directamente dinero en sus países de origen antes de partir o gozando de la financiación de las diásporas. Así lo revela un informe de la Fuerza de Acción Financiera contra el Reciclado de Dinero (FATF-GAFI) difundido ayer.