Los dilemas democráticos de combatir el terrorismo

El combate contra el terrorismo plantea dilemas laberínticos para cualquier democracia. Por fuera de las invalorables pérdidas humanas y de los daños materiales, el terrorismo atenta contra una forma de vida establecida. El objetivo de cualquier tipo de terrorismo – ya sea anarquista, anticolonialista, separatista o religioso– es generar un cambio político a partir de los efectos sociales de una acción violenta. En el siglo XXI, el terrorismo busca limitar las libertades individuales y circunscribir los principios fundamentales y rectores de las sociedades abiertas.

Un israelí murió al ser baleado por un terrorista cerca de Gush Etzion, en Cisjordania. Tres muertos en la jornada.

Un israelí murió y otros siete resultaron heridos esta tarde en un ataque a tiros cerca de Gush Etzion, en Cisjordania. Los informes iniciales sugieren que el terrorista disparó desde su auto a un vehículo israelí cerca de Gush Etzion. Luego continuó unos 300 metros y se estrelló contra otro coche cerca del asentamiento de Alon Shvut. El incidente se produjo poco después de un ataque terrorista mortal en Tel Aviv al principio del día. Un terrorista palestino apuñaló a tres personas en el sur de Tel Aviv, matando a dos de ellos e hiriendo a otro.

El problema está en el islam

Sigamos discutiendo superficialidades para no entrar en el fondo de la cuestión. Está muy bien repetir una y mil veces que el islam es una religión de paz. Pero es la única en cuyo nombre se va masacrando inocentes por los cinco continentes. Y, entonces, es cuando nos dicen que culpabilizar a esa religión es generar islamofobia.