Vuelta al mundo en Mehari

24/May/2011

La República

Vuelta al mundo en Mehari

23-5-2011
REGRESO. UNA CARAVANA RECIBIÓ A UNA FAMILIA QUE RECORRIÓ 45 PAÍSES POR CUATRO AÑOS Un hombre y sus dos hijos dejaron todo atrás para emprender un sueño. Ayer regresaron a Montevideo después de cuatro años y cientos de miles de kilómetros de distancias geográficas y culturales recorridos. Quieren trasmitir una lección: las Mehari se parecen a nosotros más de lo que pensamos.
Después de cuatro años y 150.000 kilómetros recorridos en 45 países del mundo, Mario Sabah y sus hijos Matías e Ismael regresaron a casa. El extenso viaje no se realizó a bordo de una moderna 4 x 4, sino de una Citröen Meharí de 1977.
Por eso fue que la opción se volvió natural: el recibimiento de la familia Sabah estuvo a cargo de una caravana de estos fieles vehículos, que recorrió desde el Aeropuerto Internacional de Carrasco hasta la Plaza Cagancha. Después de emprender la vuelta al mundo había que regresar al kilómetro cero.
SENTIMIENTOS ENCONTRADOS
«Es raro. Una mezcla de emoción y tristeza. Es como mudarte o cambiar de trabajo: tiene que ver con terminar un ciclo y también un sueño», definió Matías, de 26 años, sobre su retorno a Montevideo.
La familia Sabah había regresado a Uruguay ­específicamente a Fray Bentos­ el 28 de febrero de 2011, justo cuatro años después de haber abandonado el país para sumergirse en mundos tan exóticos como el extremo Oriente, entre muchos otros.
Cuando partieron, Mario, que hoy tiene 55 años, dejó su empresa de iluminación y mantenimiento. «Le pasó a su socio la cartera de clientes y algunas deudas», recordó Matías, e invitó a sus hijos a emprender la aventura, que incluyó un encuentro imprevisto con las FARC en Colombia o el haberse vuelto una cábala para la Selección uruguaya en el Mundial de Sudáfrica.
«Para él es distinto, supongo», dijo Matías en referencia a su padre. «Nosotros somos jóvenes (Ismael tiene 29 años) y podemos surfar la vida, pero él tiene 55 años. Lo encararemos en conjunto».
Es que, por ahora, la familia Sabah no tiene planes sobre su futuro en Montevideo. Matías asegura que se viene un tiempo de descanso, sobre todo para sus mentes. Durante cuatro años enriquecieron su vida, a través del conocimiento de culturas diferentes y de ellos mismos como núcleo familiar, pero también debieron afrontar el desgaste del día a día. «No había una cuenta en el banco para disponer, y teníamos que vernos las caras todos los días. Hubo momentos lindos y jodidos, pero siempre juntos», rememora Matías sobre su estadía sobre la Meharí.
Ahora hay que «volver a la vida», admite el joven. No hay demasiados planes hacia el futuro, ni tampoco un hogar que los reciba: todo lo dejaron atrás para partir. Desperdigados en casas de amigos y familiares, los Sabah aún deciden qué hacer mientras se reacomodan a su viejo mundo. Tienen mucha experiencia en qué basarse.