Una niñera argelina, a juicio en París por intentar envenenar a una familia judía

09/Dic/2025

Enfoque Judío, España

El caso, cargado de sospechas de antisemitismo, expone un entramado de tensiones, búsquedas inquietantes y presuntos intentos de intoxicación dentro del hogar familiar.

El juicio contra una niñera argelina acusada de intentar envenenar a una familia judía para la que trabajaba comenzó este lunes en París, en un proceso que ha sacudido a la opinión pública francesa por la combinación de violencia doméstica, discursos de odio y riesgos directos para los niños.

Según medios franceses, la acusada —identificada como Leila Y., de 42 años y residente ilegal en Francia— trabajó dos meses cuidando a los hijos de la familia, de 2 y 7 años. A finales de enero de 2024, la mujer habría vertido un líquido limpiador de inodoros, basado en lejía, en distintos alimentos del hogar.

“Los judíos tienen poder y dinero… Sabía que podrían sufrir dolor, pero no pensé que fueran a morir”, declaró inicialmente ante los investigadores. Posteriormente retiró esa declaración.

Los fiscales sostienen que la niñera no solo manipuló la comida, sino también cosméticos y una botella de vino etiquetada como “Jerusalem”. El cuadro descrito por la acusación dibuja un patrón sistemático de adulteración, acompañado de comentarios hostiles que la propia empleada justificó en disputas salariales. Sin embargo, los investigadores han documentado elementos de motivación antisemita que se habrían repetido tanto dentro como fuera del hogar.

Sospechas, búsquedas inquietantes y testimonios clave

El guardia de seguridad de la escuela infantil declaró que la mujer se quejó ante él de la familia, utilizando expresiones despectivas. “Son tacaños… Tienen dinero, pueden pagarme”, le dijo, insistiendo en un supuesto maltrato económico.

Los niños, por su parte, afirmaron que la niñera solía preguntarles sobre “costumbres religiosas judías”, mientras que la hija mayor relató que la vio “golpeando varias veces las mezuzot”. Tras el arresto, también contó que había visto a la niñera “verter una sustancia espumosa en la comida, diciendo que era un castigo y una advertencia”.

Los investigadores descubrieron en su teléfono búsquedas como “víctimas en diciembre de 2023”, “judíos bárbaros” y “costumbres religiosas judías”. Además, hallaron publicaciones sobre el conflicto israelí-palestino en su cuenta de Facebook. Estos indicios reforzaron la hipótesis de que la disputa no era solo económica, como sostiene la defensa, sino que podría estar vinculada a un clima de hostilidad ideológica contra la familia.

Los padres notaron signos extraños el día previo a presentar la denuncia. La madre declaró: “La pasta y el whisky sabían a perfume… cuando me desmaquillé, los ojos me ardían”. También percibió espuma en el zumo de uva y olor a lejía en el vino. La policía confirmó la presencia de altas concentraciones de polietilenglicol en bebidas y alimentos del hogar, una sustancia que puede causar graves daños en el sistema digestivo.

La familia aseguró que su vivienda contaba con seguridad en la entrada y que nadie aparte del matrimonio tenía libre acceso. Este dato, según los investigadores, limitaba las posibilidades de intervención externa y reforzaba la sospecha sobre la empleada.

La defensa, representada por la abogada de Leila Y., insistió ante Le Parisien en que el caso se origina exclusivamente en un conflicto financiero, y que las sustancias aparecieron únicamente en productos destinados a los padres. Ese argumento, sin embargo, no disipó las dudas de la acusación, que subraya la combinación de los hechos físicos con el rastro digital y los testimonios de terceros.

Un caso enmarcado en el aumento del antisemitismo post 7 de octubre

El abogado de la familia, Patrick Klugman, afirmó que este caso debe interpretarse en el contexto del marcado incremento de incidentes antisemitas en Francia desde los ataques terroristas del 7 de octubre. “La mujer actuó en el contexto de la propaganda antiisraelí y dirigió su odio contra la familia dentro de su propio hogar”, declaró.

Para Klugman, se trata de uno de los ejemplos más claros de cómo el odio importado del discurso público puede traducirse en situaciones de extremo riesgo en el ámbito privado. La acusación sostiene que la niñera actuó movida por una acumulación de resentimiento y propaganda hostil, que habría encontrado en la familia —visible por sus símbolos religiosos— un blanco inmediato ▪