Una comunidad internacional desacreditada

28/Ago/2014

Infobae, George Chaya

Una comunidad internacional desacreditada

“La parte contratante de
la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera
parte. O, en la interpretación europea de la crisis de Gaza, el terrorista
incluido en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea que no
mate europeos será considerado como menos terrorista”. Al igual que Groucho
Marx, la Unión Europea se dispone ahora a intentar que la primera parte de la
segunda parte contratante sea la segunda parte de la primera parte. No se
esfuerce el lector por entenderlo: ¡simplemente no tiene sentido!
En el pasado, Europa y
EEUU podían permitirse realizar análisis maniqueos porque los proyectiles de
Hamás sólo impactaban contra los cultivos o en campo abierto. Ahora, sin
embargo, tienen a su merced a alrededor de 6.000.000 de israelíes, un número
importante sobre el total de la población del Estado Hebreo.
El 27 de diciembre de
2001, el Consejo de Europa adoptó la Posición Común 2001/931/PESC en cuyo anexo
al primer artículo -”Grupos y Entidades”- puede leerse: “Hamás (incluido
Hamás-Izz al-Din al Qassem)” en el décimo puesto, después del Grupo de
Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO)”. La condena de la Unión
Europea a Hamás sobre el papel es tan tajante. En el puesto undécimo aparece la
Fundación Tierra Santa, la fachada de Hamás dedicada al proselitismo, las
relaciones públicas y la captación de fondos. Además, al incluir a Hamás como
organización política y a su brazo militar, Hamás-Izz al-Din al Qassem, muestra
que la UE considera que Hamás es un grupo terrorista, se mire por donde se
mire.
Ahora bien, fuera del
papel, las cosas comienzan a cambiar. La Unión Europea se muestra hoy más partidaria
de legitimar a Hamás que muchos países árabes. Dentro de la lista de
organizaciones terroristas de la UE
aparecen grupos que actúan dentro de sus fronteras, pero no parece que
nadie plantee que la manera de terminar con ellos sea incorporarlos a una mesa
de negociaciones y concederles un Estado propio. La política de la UE con Hamás
recuerda a esos nostálgicos comunistas procastristas que, una vez al año,
viajan a Cuba de vacaciones; ya se sabe, el comunismo es lo mejor, pero para el
resto de mortales, excepto para tirarse unos días en sus playas. Hasta el señor
Barack Obama ha pensado igual a Bruselas hasta que los islamistas del ISIS lo
acercaron a la realidad con su accionar tanto en Irak como en Siria
Sin embargo, la
legitimación de Hamás por parte de la Unión Europea todavía es más absurda que
todo esto. Su obsesión con la tregua tiene difícil explicación, de no ser para
contener el alza del precio del petróleo por parte de Qatar.
Ahora, que digan que, en
caso contrario, se podría radicalizar a los musulmanes que habitan en Europa no
tiene demasiado sentido, ¿acaso no radicalizan mucho más las soflamas coránicas
del Ministerio Saudita de la Da’wa que se pueden adquirir en cualquier mezquita
de Barcelona o Londres?
Al tiempo, Rusia no ha
pagado ningún precio por su invasión a Georgia, sus desmanes en Crimea y ni
mencionar Ucrania, Siria e Irán. Tanto es así que las ex repúblicas soviéticas
(las mismas que la Unión Europea no protege pero a las que critica por su
escaso europeísmo han visto frustrado su deseo de entrada en la UE por la vía
rápida. Rusia sólo posee el 11% el petróleo mundial y la quinta parte del gas;
pero los responsables de la política exterior de la UE quieren hacernos creer
que van a presionar a los países productores musulmanes (los mayores
exportadores de crudo) para que dejen de financiar a Hamás. Si Usted no se lo
pregunta como lector, yo sí: ¿En qué universo piensan que vivimos estas
personas?
Pero el verdadero
quebradero de cabeza de la UE y de Washington es que los proyectiles de Hamás
ya están alcanzando los núcleos de población civil israelíes donde nunca antes
habían llegado. Hasta hace poco, sus diplomáticos podían permitirse realizar
análisis sesgados y maniqueos de la realidad porque los cohetes sólo impactaban
contra los cultivos o causaban algún cráter en la acera. Ahora, sin embargo,
Hamás tiene a su merced a Jerusalén y Tel Aviv. Europa, EEUU, la ONU y la OTAN
se han atado sus propias manos, ya que carecen de cualquier credibilidad para
neutralizar a los terroristas: su primer fracaso ha sido la misión destinada en
Líbano luego de la guerra de 2006. Tal misión ONU, no ha supuesto ningún
obstáculo para el rearme y empoderamiento de Hezbollah. ¿Alguien puede esperar
algo distinto de Gaza por parte de la ONU?
Para mayores males, la
única opción para detener a Hamás pasa por conceder pequeños regalos a Irán,
que no puede permitirse tanto porque pondría en un brete a la Administración
estadounidense ahora que Obama ha decidió ir por las islamistas que propugnan
el califato sunita en Siria e Irak (con lo que le está resolviendo el problema
aliando a EEUU a los mullah chiitas, algo impensado hace un año atrás).
Puede que efectivamente,
lo último que desee Europa es volver a ser la principal responsable de un nuevo
genocidio judío, pero no está actuando para evitarlo.
La Unión Europea debe
reconocer que no puede estar en misa y repicando: si no es una empresa, debería
tomar decisiones responsables, aunque no sean políticamente rentables. Y si,
por el contrario, es una empresa, entonces debería comportarse como tal y
dejarse de resoluciones morales con las que no engaña a nadie, empezando por
Irán, Qatar, Hamás o Hezbollah.