Con Paula Lieberman, una de las impulsoras del «Proyecto Afluentes» de Macabi Tzair y Bnai Brith:Tiene 19 años, es estudiante de actuación en el I.A.M y líder (madrijá) de chicas de 16 y 17 años de Macabi Tzair (MT).¿En qué consistió la actividad con los chicos de Florida, y por qué motivo MT se embarcó en él?El “Proyecto Afluentes” se realizó por primera vez en Macabi Tzair en el año 2010 bajo la coordinación de Andrea Aliskevich, ideadora del programa y madrijá (líder) de jóvenes en el movimiento. Consiste en un intercambio entre alumnos de la escuela Nº 33 del Departamento de Florida con chicos bogrot de nuestra tnuá, teniendo como objetivo central traer a los niños a Montevideo a conocer el mar. Este año Macabi Tzair, en conjunto con Bnai Brith, retomó el proyecto buscando desarrollarlo aun más; previamente viajamos dos veces a Florida a conocerlos y realizar actividades recreativas con ellos. Dos meses después, trajimos a sesenta y tres alumnos a Montevideo para que conocieran la playa y la ciudad: el día comenzó justamente en el mar –donde hicimos una actividad sobre la importancia de luchar por los sueños- y luego fuimos al Estadio Centenario, al Parque Rodó, y a la Ciudad de los Chicos.¿Cuál es la finalidad del “Proyecto Afluentes»?Como madrijim (líderes) de Macabi Tzair, buscamos aportar algo a la realidad de los contextos críticos del interior de nuestro país, que lamentablemente son los menos atendidos. Sabemos que las carencias son muchas y que conocer el mar no es necesario para la supervivencia, pero aun así creemos firmemente que ocuparse de los niños es ocuparse también de sus intereses y sus anhelos. Buscamos transmitir un concepto que hoy día subestimamos: el valor de la naturaleza y todos aquellos recursos que por cotidianos han dejado de sorprendernos. Un intercambio entre realidades, entre la capital y el interior, entre el campo y el mar, entre los niños y los adolescentes, supone grandes desafíos pero por sobre todo una gran oportunidad para aprender, conocer y replantearnos qué cosas son verdaderamente importantes.¿Qué balance haces de la actividad de este año?Indudablemente, el proyecto va consolidándose y desarrollándose con el tiempo. Es muy motivador ver cómo el programa crece ya que nos permite pensar que en los próximos años podremos lograr un mayor alcance: más niños de más escuelas y de más departamentos. Ver que los niños se entusiasman y se emocionan, que las autoridades de la escuela están muy agradecidas, que contamos con el apoyo de diversas instituciones, nos demuestra que estamos llevando adelante un gran proyecto y que debemos seguir trabajando en él.En lo personal, ¿qué experiencia te dejó, qué vivencias tuviste ?En lo personal, es de las experiencias más lindas que he tenido en Macabi Tzair. Es un proyecto con un objetivo hermoso e importante, en el que el aprendizaje es totalmente recíproco. Los niños se muestran emocionados y agradecidos, y a nosotros nos sucede exactamente lo mismo. Me siento muy afortunada de haber tenido la posibilidad de interactuar con niños tan dispuestos, tan entusiastas, tan afectivos. Es muy gratificante y nos permite cuestionarnos cosas que quizá en el día a día no tenemos tan presentes: la capacidad de encontrar felicidad en lo más simple o la posibilidad de lograr algo tan grande con compromiso y voluntad.¿Cómo sentís que vivieron los chicos de Florida esta experiencia?Para los niños fue un día muy emocionante. La mayoría de ellos nunca había visto el mar y el haberlo visto al principio del día, tiñó a toda la jornada de emoción y de entusiasmo: esa emoción de lo nuevo, del conocimiento de algo inmenso que uno hasta entonces desconocía. En el momento, no es siquiera necesario indagar sobre cómo se estarán sintiendo los niños, ¡ellos lo dicen todo el tiempo! Agradecen constantemente, ofrecen ayuda, verbalizan sus sentimientos. Escuchar a un niño diciendo que “ver la playa le da serenidad” o que “es hermoso ver tanta agua junta” a uno le llena el alma.Detállanos qué actividades realizaron a lo largo del díaLa primera actividad fue en la playa. Primero desayunamos y dejamos un tiempo para que los niños se encontraran con el lugar, y pudieran tocar la arena y el agua. Luego hicimos una actividad en la que a través de juegos y dinámicas grupales hablamos de la importancia de soñar, luchar por los sueños y ayudarse mutuamente a lograrlos.Luego, fuimos al Estadio Centenario. Allí estuvimos en el museo del fútbol y luego pudieron entrar a las tribunas a conocer el Estadio que habían visto solo por televisión.Almorzamos Mc Donald’s en el Parque Rodó y luego nos subimos a los juegos del Parque. Después, fuimos a la Ciudad de los chicos donde los niños se divirtieron mucho. Finalmente, compartimos una merienda en una plaza todos juntos, donde le regalamos a cada niño una foto que nos habíamos tomado en la playa por la mañana, hicimos un cierre de la actividad y cada niño tuvo la oportunidad de hablar y compartir su experiencia.Agradecemos los apoyos de Bnai Brith principalmente y también de Mc Donald’s, del Estadio Centenario, Parque Rodó y Ciudad de los chicos.
“Un intercambio entre realidades, entre la capital y el interior de la cual aprendimos mucho»
23/Oct/2013
Por Dr. Jimmy Apoj, miembro de (CO.PRE.DI)