Un califato islámico bañado en sangre.

25/Jun/2014

La República, Por José Luis Martínez

Un califato islámico bañado en sangre.

La
ofensiva yihadista en Irak pone de manifiesto la precaria estabilidad de un
país cuyo gobierno es incapaz de mantener el principio de autoridad y
garantizar la seguridad de sus ciudadanos, en un escenario que revive el viejo
enfrentamiento confesional en el Islam entre sunitas y chiítas.

La ofensiva
yihadista en Irak pone de manifiesto la precaria estabilidad de un país cuyo
gobierno es incapaz de mantener el principio de autoridad y garantizar la
seguridad de sus ciudadanos, en un escenario que revive el viejo enfrentamiento
confesional en el Islam entre sunitas y chiítas. Los yihadistas sunitas están
en plena ofensiva y combaten a unos 90 kilómetros de Bagdad, sede del gobierno
shiíta, situación que según la ONU amenaza Irak y toda la región.

“Para
aquellos de ustedes que se preguntan, ¿quién somos? La respuesta es esta: somos
los soldados del Estado Islámico de Irak y Siria (…) que (…) traerá de vuelta
la gloria del califato islámico, haciendo retroceder la injusticia y la
indignidad”, señalan los combatientes del Estado Islámico de Irak y el Levante
(EIIL) en pleno raid relámpago que tomó por sorpresa a muchos.

El pasado
10 de junio, el EIIL y otros yihadistas se apoderan de Mosul y de su provincia
petrolera de Nínive, provocando el éxodo de 500.000 personas, así como de
sectores en dos provincias cercanas, Kirkuk y Saladino. El 11 toman Tikrit,
capital de la provincia de Saladino y ex feudo de Sadam Husein. El gobierno
decide armar a los ciudadanos para luchar contra los insurgentes y el dirigente
chiíta Moqtada Sadr, cuyos hombres lucharon contra el ejército estadounidense,
pidió la formación de brigadas de defensa de lugares religiosos. Sin embargo
las fuerzas sunitas siguen adelante y ayer tomaron un puesto fronterizo con
Siria, consolidando su control en el oeste del país.

Más de una
década después de la invasión de Irak y casi tres años después de que las
últimas tropas estadounidenses se retiraran, el mundo vio colapsar a las
fuerzas iraquíes ante la embestida sorpresa de los combatientes del EIIL.

El EIIL
compite con Al Qaeda

El origen
del EIIL se encuentra en Al Qaeda en Mesopotamia, la rama de la organización
terrorista fundada por Abu Musab al Zarqawi. La impronta de Zarqawi permanece
todavía en los métodos brutales que el EIIL aplica a sus enemigos, tan salvajes
que el propio líder de Al Qaeda, Aymán al Zawahiri, se vio obligado a mediados
del año pasado a distanciarse con el fin de que no se atribuyeran a su
organización las decapitaciones y crucifixiones que están sembrando el terror
en medio mundo.

A partir de
sus conquistas en Irak y Siria, el EIIL ha pasado a competir con Al Qaeda por
la hegemonía del yihadismo en Medio Oriente y más allá. Hoy en la evolución del
yihadismo global, los grupos terroristas están tomando partido por Al Qaeda y
sus afines o por el EIIL y los suyos. Este conflicto no va a menguar la amenaza
del terrorismo yihadista para las sociedades abiertas. Más bien al contrario.
Al Qaeda y el EIIL, en su pugna por movilizar apoyos en el seno de las
poblaciones musulmanas, intentarán mostrar potencial para infligir daño a
países del mundo occidental utilizando adeptos con que cuenten en los mismos.
El atentado del museo judío en Bruselas es una señal, señala un análisis de El
País de Madrid.

“El EIIL
puede sin duda seguir expandiéndose; la pregunta es cuándo encontrarán un
obstáculo”, explicó a la AFP Michael Rubin, del American Enterprise Institute.

EEUU no
enviará tropas

Muchos,
incluido el primer ministro Nuri Al Maliki, piden a Estados Unidos que
intervenga. Pero desde 2011, Washington ha tratado de presentar la situación en
Irak como un problema del gobierno de Bagdad, instando reiteradamente al primer
ministro chiíta al Maliki a esforzarse más para fomentar la unidad y la reconciliación.
El presidente estadounidense, Barack Obama, declaró el jueves que si fuese
necesario estaba dispuesto a emprender acciones militares contra un “objetivo
militar concreto” en Irak para detener el avance de los combatientes radicales
sunitas, que se acercan a Bagdad, que está en máxima alerta.

Obama
señaló que Washington, que ya incrementó su capacidad de inteligencia en el
país, estaba preparado para enviar 300 asesores militares para analizar cómo
entrenar y equipar a las fuerzas iraquíes. Pero también la Casa Blanca dejó muy
claro que no tiene la intención de enviar soldados para combatir. Desde 2003,
Estados Unidos puso más de 25.000 millones de dólares para entrenar y equipar
al ejército iraquí.

“Las
autoridades estadounidenses tienen razón al asignar parte de la culpa a Nuri al
Maliki”, argumentó Faysal Itani, del Consejo del Atlántico. Itani instó a
presionar más a Maliki ” para reconciliarse con los agraviados combatientes
sunitas y las tribus que cooperan con el EIIL, sin las cuales no habría sido
capaz de lograr tantos avances territoriales”.

Ahora, con
Bagdad en la mira del EIIL en su lucha por establecer un califato islámico
desde Líbano hasta las montañas de Zagros en Irán, Washington se ve arrastrado
a esa zona conflictiva. Un pedido de ayuda militar adicional de 1.000 millones
de dólares, que incluye aviones y 200 vehículos Humvee, ya está a estudio de
los legisladores estadounidenses.

Sin
embargo, está fuera de discusión que Obama -que en su campaña electoral de 2008
prometió poner fin a las guerras en Irak y Afganistán- vuelva a enviar tropas a
los campos de batalla donde murieron unos 4.500 soldados norteamericanos.

Ya es una
guerra regional

Una de las
causas de la crisis en Irak “es un shock exógeno, que es claramente la Primavera
Árabe”, dijo el politólogo de la Corporación RAND Christopher Chivvis,
destacando que estos acontecimientos coincidieron con la retirada de las
fuerzas estadounidenses. “Sin la Primavera Árabe, es mucho menos probable que
hubiésemos visto este deterioro en la seguridad de Irak”, estimó.

Con este
escenario el régimen sirio busca sacar réditos en el complejo tablero
geopolítico.

“Para
Bashar al Asad es una situación excelente desde el punto de vista político y
geopolítico, ya que Washington y Londres tendrán que colocarse del mismo lado
que Damasco frente a lo que emerge como una amenaza tanto para la región, como
para Occidente y Europa”, afirma Frédéric Pichon, un profesor universitario
francés.

El jefe del
Estado sirio, recientemente elegido para un mandato de siete años en unas
elecciones polémicas, se ha convertido en la “bestia negra” de los occidentales
desde que lanzó en 2011 una represión despiadada para aplastar la revuelta
contra su régimen. La guerra ya causó 162.000 muertos.

Para Basam
Abu Abdalá, director del centro de estudios estratégicos en Damasco -próximo al
poder-, “los occidentales y los estadounidenses cambiarán de opinión
próximamente respecto a Asad, puesto que existe un peligro inminente para la
seguridad y la estabilidad de toda la región”.

El temor a
una escalada en la región preocupa a Occidente, especialmente Europa por su
proximidad y Estados Unidos, pero también a la vecina Irán que apoya al
gobierno shiíta iraquí ante el avance de los yihadistas sunitas. La
inestabilidad de Siria, Pakistán, Afganistán y Libia, entre otros países de la
región, hacer temer un recrudecimiento en las luchas internas y confesionales
en el mundo musulmán.

“La guerra
de Siria ya no es la guerra de Siria, sino una guerra regional. Hace algún
tiempo que permeó superficialmente el Líbano y alcanzó más profundamente a Irán
y Hezbolá. Y ahora se está expandiendo en toda su plenitud y a la velocidad del
relámpago por Irak, consiguiendo incluso salpicar al gobierno regional del
Kurdistán, que había sido capaz de mantenerse al margen durante toda la Guerra
de Irak”, sostiene el analista de World Affaire Michael Totten.

“Los
terroristas del EIIL ven al rey Abdalá de Jordania, que cuenta con el apoyo de
Occidente, como un enemigo del islam y un infiel, y han pedido públicamente su
ejecución. El EIIL constituye una amenaza no sólo para los árabes y los
musulmanes moderados, también para Israel, que constituye el objetivo final de
los terroristas”, sentencia el experto Jaled Abu Toameh del Gatestone Institute.

El “jeque
invisible”

¿Quién es
el líder del llamado Ejército Islámico de Irak y Siria (EIIS), el grupo
terrorista que controla hoy diversas zonas del territorio sirio e iraquí y que
ha puesto en alerta a Estados Unidos e Irán?

Se llama
Abu Bakr al Baghdadi, uno de los terroristas más buscados por el FBI, aspira a
convertirse en el símbolo de la yihad internacional. Se le conoce en círculos
islamistas como el “jeque invisible”. Nació en la ciudad iraquí de Samarra en
1971, obtuvo un doctorado en estudios islámicos en la Universidad de Bagdad,
según webs yihadistas, y después de años de lucha con los grupos de Al Qaeda se
convirtió en líder del EIIS en 2010.

Al Baghdadi
ha sido portada de la revista Time, que lo califica de “el hombre más peligroso
del mundo”, y aparece tres años después de que EEUU anunciaría la muerte del
jefe terrorista de Al Qaeda Osama bin Laden. Estados Unidos ha puesto una
recompensa por la cabeza de Al Baghdadi de 10 millones de dólares. De hecho, Le
Monde ya le llama “el nuevo Bin Laden”.

El EIIL es
una emanación del Estado Islámico en Irak (ISI), grupo armado yihadista
dirigido por Abu Bakr Al Bagdadi, que envió a militantes a Siria a mediados de
2011 para fundar el Frente Al Nosra. En abril de 2013, Bagdadi anunció que el
ISI y Al Nosra se iban a fusionar para ser el Estado Islámico en Irak y el
Levante, pero Al Nosra se negó a sumarse a esta nueva entidad y ambos grupos
actúan por separado -y a veces rivalizan- en Siria.

Charles
Lister, investigador del Brookings Doha Center, estima que el EIIL dispone de
6.000 a 7.000 combatientes en Siria y de 5.000 a 6.000 en Irak.

En Siria,
la mayoría de los combatientes sobre el terreno son sirios, pero sus
comandantes proceden a menudo del extranjero y han luchado en Irak, Chechenia,
Afganistán y otros frentes. En Irak, la mayoría de sus combatientes son
iraquíes. Según el especialista del Islam Romain Caillet, del Instituto francés
de Oriente Próximo, buen número de sus jefes militares son iraquíes o libios,
mientras que sus líderes religiosos son más bien saudíes o tunecinos.

El EIIL
nunca ha rendido pleitesía al líder de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri, que ha
designado a Al Nosra como rama oficial de Al Qaeda en Siria. Pero el grupo
reivindica la misma ideología yihadista y considera la creación de un Estado
islámico en Siria como una primera etapa hacia la creación de un imperio
islámico más vasto.

El EIIL no
parece contar con el respaldo abierto de un Estado y, según los analistas, el
grupo recibe la mayoría de su apoyo de donantes individuales, la mayoría del
Golfo. En Irak, el grupo depende además de personalidades tribales locales.

Vínculos
con grupos rebeldes

El EIIL fue
bien recibido al principio por ciertos rebeldes sirios, que se alegraban de
contar con el apoyo de un grupo bien formado y equipado. Cooperó con Al Nosra y
con otros grupos islamistas rebeldes, sobre todo Ahrar Al Sham, para combatir
al régimen.

Pero su
voluntad hegemónica y las exacciones que se le imputan, sobre todo el secuestro
y asesinato de civiles y rebeldes de movimientos rebeldes, impulsaron a tres
coaliciones rebeldes a volver sus armas contra el EIIL.

La ofensiva
yihadista en Irak, un país minado por conflictos entre grupos étnicos y
religiosos, pone de nuevo en peligro la estructura centralizada creada en 1920
y, según los analistas, el país solo podrá sobrevivir en forma de federación.
En una semana, este país nacido de los escombros del imperio otomano ha visto
como la insurrección sunita del oeste y el norte, la toma de control de los
kurdos de la región petrolera de Kirkuk y los llamamientos a la guerra de los
dirigentes chiítas volvían a poner en entredicho su unidad.

“Desde
el punto de vista kurdo, es un momento irreversible. El estatuto de Kirkuk era
una cuestión espinosa pero fue resuelta en una noche gracias a la ofensiva del
EIIL”, explica Fanar Haddad, un investigador del Instituto del Medio Oriente de
la universidad de Singapur. El Irak actual, creado en 1920 e independiente
desde 1932, siempre tuvo instituciones centralizadas, incluso cuando el poder
pasó en 2003 de los sunitas a los chiitas y a pesar del estatuto especial que
tiene el Kurdistán iraquí desde 1991. “Un Irak unificado no es imposible aunque
muy improbable porque las divisiones son demasiado radicales. Las fronteras
internas, que existían de facto, han cambiado y es probable que se transformen
en fronteras de derecho en los próximos años”, explica John Drake, un analista
de seguridad del grupo Ake.