Con
la reciente finalización de las prolongadas elecciones parlamentarias en la India, los vientos de cambio
podrían impactar las relaciones del gigante asiático con Israel. Por primera vez en una década, el partido
nacionalista hindú Bharatiya Janata (BJP) regresa al poder, después de haber
logrado una victoria decisiva en el recuento preliminar de la votación. El
carismático líder del BJP, Narendra Modi, es un firme partidario de Israel, y
su personalidad y presencia podrían transformar las relaciones entre la India e Israel. La pregunta
abierta es si las inclinaciones personales de Modi pueden superar los límites
de la geopolítica de la India.
El
ascenso de Modi ha sido espectacular, y hasta cierto punto, controvertido. En
2002, los hindúes asesinaron entre 900 y 2.000 musulmanes, durante los
disturbios en el Estado de Gujarat, donde Modi fue ministro jefe. Muchos
políticos de izquierda y parte de la opinión pública señalaron a Modi por lo
que consideraron como una insuficiente respuesta por parte de su
administración. Incluso, en 2005, Estados Unidos revocó la visa de Modi a causa
de su conexión con los disturbios. Durante años, Modi fue una persona non grata
en muchos círculos de la India
y en muchos países occidentales.
Luego,
en 2010, un Equipo Especial de Investigación designado por la Corte Suprema de la India exoneró en gran medida
a Modi por su implicación en los disturbios. Sin embargo, inclusive durante los
años de controversia, Modi fue capaz de emerger como el principal arquitecto de
su Estado al aumentar el PBI de Gujarat, en los últimos años. La tasa compuesta
del crecimiento anual del PBI de Gujarat ha sido del 13,4 por ciento, bajo el
gobierno de Modi, superando por mucho el de la India en general, que fue de un 7,8 por ciento,
durante el mismo periodo. Por otra parte, Modi siguió esforzándose por hacer de
Gujarat un «centro comercial-económico global», con un éxito
considerable. Un ingrediente clave en la historia de éxito fue su política en
favor de fomentar la inversión extranjera directa, en Gujarat, que incluye una
gran participación de Israel.
Los
contactos con Israel han sido particularmente importantes para Modi. En los
últimos años, Modi ha visitado Israel, permaneciendo como presidente de la Cámara de de Comercio de la India e Israel, y
reuniéndose con hombres de negocios y empresarios israelíes. Gujarat siguió
siendo el principal centro mundial del tallado de diamantes, posicionándose en un
punto importante de la cadena de suministros de la industria de firma israelí.
Modi trató de ampliar la relación más allá de los diamantes y de forjar lazos
con el sector de tecnología de punta de Israel, en los campos de la
nanotecnología, el riego por goteo, la biotecnología, y otros. La empresa
portuaria de Israel también un actor clave en un consorcio que está
construyendo un puerto de aguas profundas en Gujarat. Modi ha mostrado asimismo
interés en impulsar un tratado de libre comercio entre e Israel, que
actualmente está bajo consideración.
Para
el público de la India,
sin embargo, el logro más importante de Modi fue elevar el nivel de vida en
Gujarat en momentos en que la economía india, en general, tartamudeaba. Eso,
junto con el liderazgo mediocre percibido en los Estados gobernados por el
rival Congreso Nacional Indio – tales como Nueva Delhi y Assam -, hizo que Modi
quedara bien posicionada para las recientes elecciones parlamentarias de la India. Los últimos votantes
de la India
fueron a las urnas el 12 de mayo pasado, y los resultados preliminares fueron
publicados el 16. Modi asumió como primer ministro de la India el 26 de mayo.
La
victoria de Modi presenta oportunidades, pero también desafíos para Israel. Por
un lado, la fuerza de la personalidad y del carisma de Modi lo posiciona como
un líder de opinión potencial para cientos de millones de personas en la
creciente clase media de la India. Ese la
India. Ese crecimiento de la clase media constituye una
fracción clave de las clases medias emergentes de Asia, que se convertirán en
el pilar del poder político y económico mundial, en las próximas décadas. En el
mejor de los casos, Modi no sólo podría llegar a ser una versión asiática de
Stephen Harper, y al igual que el primer ministro canadiense, un amigo
declarado de Israel en la escena internacional. Él podría también ampliar la
relación indio- israelí con beneficios económicos y políticos inmediatos para
Israel, y la corriente principal de opinión pública india podría predisponerse
a favor de Israel en el largo plazo.
Al
mismo tiempo, es probable que ese escenario optimista tenga que ajustarse a las
realidades geopolíticas. Para el establishment de la India, Irán es un socio
estratégico que produce masivamente el petróleo que la India necesita y que se
sienta a horcajadas entre Afganistán, Pakistán y Asia Central, las rutas
tradicionales de invasión al subcontinente. Los países del Golfo albergan a
millones de trabajadores indios cuyas remesas alimentan la economía del estado
de Kerala y de otras zonas. La política de las Naciones Unidas también limita
los beneficios del apoyo diplomático a Israel, con los países árabes y
musulmanes controlando decenas de votos, y el Estado judío con un único
mandato. A diferencia del Canadá de Stephen Harper, la India es un país en vías de
desarrollo en un vecindario difícil en materia de seguridad. Narendra Modi tal
vez no tendrá la libertad para seguir una agenda plena en favor de Israel.
Dentro
de estos límites, sin embargo, la política de la India podría cambiar un
poco. Durante el mandato del último primer ministro del BJP, Atal Bihari
Vajpayee, la música de Nueva Delhi cambió para mejor. Modi podría reavivar la
chispa e incluso ir un poco más lejos, dada su inversión personal en esta
relación. Para los hacedores de la política israelí, la recomendación obvia es
salir a buscar a Modi, felicitar su elección, y hacerlo participar en los
esfuerzos para encontrar las maneras de profundizar y ampliar las relaciones
con esta importante potencia emergente.
La
recomendación menos evidente, pero igualmente importante es mantener el apoyo
hacia Israel en todo el espectro político indio. A fin de cuentas, el BJP ha
sido tradicionalmente el de mayor apoyo a Israel; pero en las últimas décadas
la mayoría de los políticos del Partido del Congreso también han mostrado buena
voluntad. Así como el apoyo bipartidista ha protegido la relación Estados
Unidos – Israel del creciente partidismo de Washington; así también el continuo
intento de alcanzar a todos los actores principales de la política india podría
construir una base importante para una relación que podría resultar cada vez
más importante – y con suerte, cada vez más cercana – en las décadas por venir.
El ascenso de Narendra Modi es una oportunidad para Israel. Equilibrar esto,
con un vínculo con el espectro político más amplio de es el desafío de
Israel.