Escrito por: Mauricio Zieleniec – Director del mensuario judío Identidad
Viernes 04 de noviembre de 2011 |
El islamista partido de An Nahda ha ganado las elecciones a la Asamblea Constituyente, celebradas recientemente en Túnez con más del 40% de los votos. Todo Occidente se estremece ante el resultado donde los islamistas ganaron en democracia. Incluso hay comentarios que era mejor la dictadura, que aceptar esta nueva situación…Pero reflexionemos.
Los sucesos electorales y pre-electorales, ¿qué pudieron significar políticamente y cuáles fueron?
Admitiendo la derrota electoral, Zribi del PDP añadió que su partido “continuará trabajando por un país progresista y moderno, aunque aún hay que ver cómo contrarrestar la gran influencia ganada por los islamistas, partiendo de la base de que respetaremos los resultados de los comicios”. Y continúa diciendo: “Nos inclinamos ante la decisión del pueblo…”.
También Ridha Ben Fadel, jefe de campaña de la coalición de partidos laicos de izquierda, Polo Democrático Modernista (PDM), declaró que “el conjunto de las fuerzas progresista no podrá reunir una mayoría en la Asamblea Constituyente”.
Esto marca la mutua aceptación electoral e institucional de los partidos políticos entre sí; ya sea en derrota electoral o en la victoria. Lo cual resulta mucho más importante luego de una vivencia de años de dictadura. Marca a la vez el comienzo de la formación de la institucionalización democrática, aceptando al diferente. Sin duda, es un buen comienzo.
Partamos en la historia reciente y llegamos a Mayo del 56 cuando fue obtenida la independencia frente al colonialismo francés.
En el año 1957 es abolida la monarquía y redactada una constitución que está vigente (formalmente) al día de hoy.
Fue a partir de 1957 que el Partido Socialista Desturiano en cabeza de Habib Burguiba ocupó la primera presidencia de la República.
Burguiba se mantuvo en la jefatura de Estado por un periodo de 30 años, culminando en 1987, cuando fue derrocado mediante un golpe de estado liderado por Ben Alí, a quien a partir de ese momento asumió el poder, culminando el pasado 14 de enero, con el comienzo de la “Primavera Árabe”.
La pregunta notoria es: ¿Debemos temer que asuma en democracia un nuevo gobierno de mayoría islámica? ¿Son los musulmanes de temer, por ser terroristas?
Debemos saber que solo una muy pequeñísima minoría de ellos es terrorista; ese concepto negativo generalizado es una diabolización de su imagen, totalmente injusta. No debemos dejar crecer estereotipos que rodean a los musulmanes, comparándolos siempre con el concepto equivocado de terroristas. Eso significa discriminación, y en la historia ya lo vivimos con muchas situaciones a lamentar por discriminar y en especial en el pueblo judío.
El partido de An Nahda, es un partido islámico y no “islamista”, pues islamista significaría “integrista” donde el Corán sería la constitución, etc. No debemos confundir esa gran diferencia, que por ejemplo rige lamentablemente en la República de Irán.
Volviendo a Túnez vemos que hay singularidades a tener en cuenta, en primer lugar ya tenemos la consolidación de varios partidos políticos, con una primera experiencia electoral.
“El país se ha comenzado a institucionalizar nuevamente”.
Hay una tolerancia del partido ganador de An Nahda, en relación a que no regirá la “Shariá” (ley islámica). La constituyente elegida, sin duda tendrá que desarrollar un largo camino, para consolidar la tan ansiada democracia institucional. Pero lo diferente de otros países árabes, es que desde hace más de 50 años los derechos de la mujer son respetados en Túnez y es el único país más avanzado en el Magreb, en relación a la mujer.
A la vez existen capas sociales medias, que constituyen en factor político-social interesante, ya que por sí misma dicho sector se caracteriza como una clase alejada de extremos.
A tales efectos el partido ganador islámico a través de Abdelhamid, director de campaña de Nahda se comprometió a respetar los derechos de la mujer, junto con la tolerancia con los diferentes, en especial con los partidos políticos, hoy en oposición.
Pero, ¿qué otra situación podríamos esperar, siendo un país mayoritario de habitantes musulmanes, con un 90% o más de los mismos como integrantes de su población?
Túnez: introducción a una «democracia-musulmana»
07/Nov/2011
La República, Mauricio Zieleniec