Actualidad religiosa Por Mariano De Vedia
Lunes 25 de julio de 2011
El diálogo interreligioso se presenta generalmente como la oportunidad para avanzar en una relación bilateral. La semana última, Londres mostró que es posible y aun apremiante la búsqueda de coincidencias desde múltiples miradas entre instituciones y personas que expresan distintas experiencias de fe. Católicos, protestantes, anglicanos, musulmanes y judíos se reunieron durante dos días en la Conferencia Internacional sobre los Cristianos de Tierra Santa, que organizaron en el Palacio de Lambeth el arzobispo de Canterbury, el primado anglicano Rowan Williams, y el arzobispo católico de Westminster, Vincent Nichols. Los animó el propósito de promover la paz y mostrar signos de convivencia, en un territorio en el que la vida cotidiana se desenvuelve casi en un campo minado.
Williams describió recientemente las dificultades que se plantean en torno de los lugares sagrados.
«Quizás muy poca gente sea consciente de la hemorragia de la población cristiana de Tierra Santa. Belén, una ciudad mayoritariamente cristiana hace dos décadas, es ahora un lugar donde los cristianos son minoría», declaró a la BBC, lo que no cayó muy bien en el mundo musulmán, que mantuvo su presencia todos los siglos.
El cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, llevó al encuentro la posición del Vaticano, que considera primordial que Jerusalén, donde coinciden los principales lugares sagrados de las tres grandes religiones monoteístas, obtenga un estatus jurídico internacional. «Así se podrán asegurar a todos, cristianos, judíos y musulmanes, derechos fundamentales, como la libertad de conciencia, de religión, de circulación, educación y sanidad», explicó. Hace ocho siglos, la Iglesia Católica encomendó a la Orden Franciscana la custodia de Tierra Santa, por lo que los sucesores de San Francisco no han interrumpido, a pesar de las dificultades, su empeño por la conservación de los santuarios y la recepción de los peregrinos.
La comunidad judía también busca que se reconozcan sus raíces en la región. El embajador israelí en Washington, Yoram Ettinger, recordó que la adopción del nombre Palestina borró del mapa y de la memoria el nombre de Judea, como se conocía el territorio donde caminó Jesús.
Tierra Santa, lugar sagrado y de diálogo
26/Jul/2011
La Nación, Mariano de Vedia