Todo empieza con pequeños gestos, quizás una pintada casual en una casa de Barcelona, un grito en una manifestación en Montevideo, una noticia falsa en la Patagonia, un adjetivo hiriente en una conversación, una murga en un carnaval… Foto: El Mundo, España Nada es demasiado grueso, demasiado grande, demasiado horrible, son pequeños trazos