Siria: sociología de un conflicto

21/Jun/2012

Identidad, Mauricio Zieleniec

Siria: sociología de un conflicto

ISRAEL Y MEDIO ORIENTE

20.06.2012 – por Mauricio Zieleniec
Desde el año 1963, el partido Baaz, gobierna Siria bajo estado de “emergencia” y desde el año 1970 el presidente de Siria ha pertenecido a la Familia Assad. Su Constitución establece que es «el principal partido de la sociedad siria y del Estado, con monopolio político…” Sin duda es una dictadura hereditaria que lleva más de cuatro décadas en el poder.
El presidente es Jefe de las FF. AA., secretario del Partido Baaz y presidente del F N P (coalición de seis partidos aliados al Baaz y donde no se permítela existencia de otros). Los tres poderes del Estado son por “constitución”, controlados por el partido Baa
[Economía de Siria]
La economía de Siria estaba basada en el petróleo, pero se va desvaneciendo su fortaleza por extinción del mismo y pasó de exportador a importador del oro negro; esto significó un serio revés en su economía que se tambalea acarreando un casi 40% de personas en situación de pobreza o rodeando dicha franja.
Estructura societaria
La mitad de su población vive en zonas rurales, sin opciones de desarrollo tecnológico y es en este segmento social donde se destacan las principales protestas y levantamientos contra el régimen.
En los últimos 15 años su población aumento demográficamente un 45%, significando que el 70% de la población se sitúa ente los 15 y 65 años, lo que significa una insatisfacción de bienestar sostenible. Al igual que en el resto de países afectados por la “Primavera Árabe” no hay respuesta económica al aumento demográfico del país. Y por ser una dictadura tampoco se generaron diálogos sociales o empresariales. Una minoría Alawita, rama del chiísmo, que son un 12% de la población, gobierna el país y la rama Sunita que llega casi al 80% no tiene incidencia.
Oposición interna
Los comunistas fueron masacrados (según Abdel el Kader)a comienzos de la dinastía Assad, su partido dividido y Riyad At-Turk secretario del PC, pasó 18 años en prisión bajo Al-Asad ; los Hermanos Musulmanes fueron frenados una noche en 1982 con unos 20.000 asesinatos, rompiendo por terror todas las oposiciones contrarias al régimen.
La pequeña burguesía Siria se fue alejando del apoyo a Assad, perjudicados a raíz de la expansión del sector público a partir de 1973. Esto coincidió con los sectores de la gran burguesía, a quienes se les concedió derechos económicos adicionales como parte de irregularidades medidas de liberalización, adoptadas en su momento. Ambos procesos arrebataron un gran potencial de la pequeña burguesía, entre cuyos representantes se encontraban los Hermanos Musulmanes u otros radicalizados… Dada la falta de incentivos al medio rural, este no encuentra un acomodo en su vetusta producción, habiendo una pauperización acentuada en su medio. Por lo tanto los trabajadores, la burguesía nacional, el campesinado y los islamistas ya no forman parte de la lista de aliados potenciales y eficaces del régimen. Su aislamiento interno es ahora enorme, solo la burocracia militar es su factor más importante de poder. Lo que equivale a casi una definición académica para señalarlo como fascismo.
Pero la oposición tampoco logra unirse, ellos son: los Salafistas extremistas por un lado, traficantes y contrabandistas fronterizos antes ligados informalmente al poder, el ejército libre Sirio con vínculos con Turquía, organizado, pero pequeño y eficaz (10% de los insurrectos) y tenemos un grupo mayoritario civil, armado, expulsado de sus casa por la dictadura por el conflicto; los comunistas que intentan un diálogo vano entre partes y el exterior político Sirio, no encuentra una unidad o frente común, lo que hace muy difícil sin unidad apoyar o resolver el conflicto.
Las potencias extranjeras tienen intereses geopolíticos, pero al no haber petróleo las soluciones no son lucrativas, existiendo una pérdida de confianza al presidente al-Assad. Mientras tanto 13.000 muertos lleva el levantamiento, 500.000 sirios desplazados y 75.000 refugiados en el exterior.
Siria perdió su fuerza política e intervencionista junto a Hezbolah (integrista) en el Líbano. El grupo terrorista Hamas, alejo de Siria a su dirección política-militar, y su influencia en la región queda casi nula. El intento-aventura de unos meses atrás de trasladar la conflictividad con Israel, fracasó rotundamente, e Israel se mantiene inteligentemente alejado de la interna Siria.
Rusia y China intentan no perder alguna influencia geopolítica con Siria, pero el costo de la misma es injustificado.
Sin programa, sin unidad de los insurrectos y sin riqueza, la masacre en Siria continúa y la “democracia musulmana” seguirá postergada; es el laberinto de la Primavera Árabe que sabíamos que no sería una conducción fácil sino muy compleja.