Shminí Atzeret y Simjat Torá

15/Oct/2014

Por Israel, por: Rav Shraga Simmons

Shminí Atzeret y Simjat Torá

Imagina que organizas una
gran fiesta e invitas a toda la gente que conoces. Pero ésta no es una fiesta
“cualquiera”: Es una semana de comidas, música y diversión. Eventualmente las
cosas van acabándose y la gente se comienza a ir. Siendo el anfitrión,
silenciosamente vas donde algunos de tus mejores amigos y les susurras:
“Quédense después que todos se vayan – ahí es cuando saco lo bueno”.
Cada año Dios tiene una
celebración de una semana de largo llamada “Sucot”. En la antigüedad en
Jerusalem, el servicio en el Templo Sagrado durante la semana de Sucot ofrecía
un total de 70 sacrificios de toros. Esto, explica el Talmud, corresponde a
cada una de las 70 naciones del mundo. El Templo no era sólo para los judíos.
Cuando el Rey Salomón construyó el Templo, específicamente le pidió a Dios
prestar atención a las plegarias de los no-judíos que iban al templo (1-Reyes
8:41-43). Y el profeta Isaías se refiere al Templo como una “casa para todas
las naciones” (Isaías 56:7). El Templo era el centro universal de
espiritualidad, un punto concentrado donde la conciencia de Dios se filtraba al
mundo. De hecho, el Talmud dice que si los romanos se hubiesen dado cuenta de
cuanto se estaban beneficiando ellos mismo del Templo, ¡nunca lo hubiesen
destruido!
Y entonces, al final de
Sucot, Dios agregó un día especial. Es llamado Shminí Atzeret, literalmente el
“Octavo Día de Reunión”. En ese día, sólo un toro era ofrecido – representando
al Pueblo Judío. Es un día de gran intimidad con nuestro Creador, cuando les
pide a Sus hijos judíos quedarse con Él un tiempo extra (Talmud – Sucot 55b).
Shminí Atzeret es una fiesta oficial en todo su derecho, como está descrito en
Levítico 23:36. A pesar que inmediatamente sigue a la fiesta de siete días de
Sucot y es frecuentemente considerada parte de Sucot, es, de hecho, una fiesta
separada. Esto implica que se dice la bendición de Shejeianu, y que la
obligación de sentarse en la sucá ya no se aplica.
El Pueblo Judío, dice el
Talmud, está más allá de la naturaleza. Hemos sobrevivido todas las
persecuciones, exilios, penurias y expulsiones imaginables. Y aún así, hemos
logrado y prosperado mucho más allá de lo que nuestro número indicaría. Como
escribió Mark Twain: “Todas las cosas son mortales menos el judío; todas las
otras fuerzas se van, pero él queda. ¿Cuál es el secreto de su inmortalidad?”.
El “secreto”, como sabemos, es el regalo especial que Dios le dio al Pueblo
Judío: La Torá.  Por lo tanto no es una
coincidencia que en Shminí Atzeret también celebremos la finalización del ciclo
anual de lecturas de la Torá y el comienzo de un nuevo ciclo.
Este evento es referido cariñosamente
como “Simjat Torá”, literalmente “el regocijo de la Torá”. (Afuera de Israel,
Simjat Torá es celebrado el día después de Shminí Atzeret). ¿Por qué
acostumbramos a terminar y empezar nuevamente la lectura de la Torá en el mismo
día? Los Sabios explican: “Para mostrar que la Torá es querida por nosotros
como un objeto nuevo, y no como un antigua orden que la persona ya no aprecia.
Ya que es completamente nueva para nosotros, todos corremos a recibirla”.
Cantamos y bailamos por horas alrededor de la bimá (la plataforma donde la Torá
es leída), sostenemos la Torá, y expresamos nuestra felicidad al tener la
oportunidad de acercarnos a Dios. En Shminí Atzeret, cuando completamos esta
temporada de fiestas, hacemos un rezo especial a Dios para la lluvia. La lluvia
representa las bendiciones de crecimiento y abundancia. A través de todo el
duro trabajo de Elul, Rosh Hashaná, Iom Kipur y Sucot, hemos caminado un largo
camino. Nuestra tarea ahora es llevar esa energía a lo largo del año.
(www.aishlatino.com)
GUIA PRACTICA DE SIMJAT
TORA
Encendido de las velas:
Las niñas y las mujeres
(si no hay una mujer en la casa, el jefe del hogar), deben encender velas 18
minutos antes del atardecer, y recitar las siguientes bendiciones:
1) Bendito seas, Señor
nuestro D-os, Rey del universo, que nos has santificado con Tus mandamientos, y
nos has ordenado encender la vela de la Festividad.
Ba-ruch A-tah Ado-nai
E-lo-hei-nu Me-lech Ha-olam Ki-deshanu Be-mitvo-tav Ve-tzvi-vanu Le-hadlik Ner
shel Yom Tov.
2) Bendito seas, Señor
nuestro D-os, Rey del universo, que nos has dado vida, nos has sostenido y nos
has permitido llegar a esta ocasión.
Ba-ruj A-ta Ado-nai
E-lo-hei-nu Me-lej Ha-olam She-heje-ia-nu Ve-ki-i-ma-nu Ve-higi-a-nu Liz-man
Ha-zeh
Regocíjese
Celebramos la conclusión
del ciclo anual de la lectura de la Torá. Todos los pergaminos de la Torá son
sacados del Arca y llevados en un desfile alrededor de la sinagoga siete veces.
Nos regocijamos, cantamos y danzamos con las Torás, debido al restablecimiento
de nuestro pacto con la Torá como un novio se regocija con su novia. La Torá
está comprometida con Israel como una esposa con su marido.
A los niños se les dan
regalos de dulce y fruta porque está dicho que los “mandamientos del Señor son
más dulces que la miel.”
La gozosa danza tiene
lugar la noche anterior, así como durante los servicios matutinos.
Lecturas de la Torá
Concluimos la lectura de
la Torá leyendo la última porción del Deuteronomio y luego reiniciando de
inmediato la lectura desde el Génesis. Todo varón es llamado a la Torá en
Simjat Torá, incluyendo los chicos menores de 13 años.
SIN FIN
La Torá comienza con la
letra bet (bereshit) y concluye con la letra lamed (Israel). Nuestros Sabios
dicen que asi se forma la palabra “leb” (corazón). Pero para ello el orden
debería ser distinto, es decir, comenzar con lamed y terminar con bet. Es que
así aprendemos que, en realidad la Torá no tiene ni comienzo ni final. Al unir
la lamed de Israel al final de la Torá con la bet de bereshit del comienzo
estamos mostrando la continuidad eterna de la Torá y que esta continuidad es el
corazón de nuestra fe.
La Boda del Hermano
Se cuenta que una persona
sencilla sintió plena alegría sobre todo una vez en Simjá Torá…
Le preguntaron: “¿Por qué
está tan alegre y feliz en Simjá Torá? ¿Estudió mucha Torá durante el año?” Él
contestó, “Cuándo mi hermano casa a su hija, ¿podría yo no participar en su
regocijo?”
Ésta es la respuesta de
una persona simple, según su limitado conocimiento. Sin embargo, es toda la
verdad. Simjá Torá no es “La boda de un hermano,” la alegría de otro, sino la
alegría personal de cada judío. No se deriva de la sabiduría de la Torá que
distingue entre un judío y otro; la alegría proviene de la esencia de la Torá,
que es igualmente pertinente a cada judío.
Si estuviéramos
celebrando Simjá Torá a través del aprendizaje, la distinción entre un
estudioso de la Torá y una persona simple se subrayaría; sin embargo, bailando
juntos, el más grande de los grandes y el más simple de los simples son
iguales.
Es más, para la persona
simple la alegría es más pura que para el estudioso de la Torá, es probable que
la alegría del estudioso de la Torá sea “adulterada por” la alegría de entender
la Torá, que no es el caso de la persona simple.
Más aún, si nosotros
estuviéramos alegrándonos con la Torá, aprendiendo y analizándola, la alegría
se limitaría según el grado de la comprensión; sin embargo, cuando nosotros nos
regocijamos con el ser de la Torá, este regocijo no tiene ningún límite.
(www.es.chabad.org)
JAG SAMEAJ