Shimon Peres, el militante del optimismo

15/Ago/2022

El País- por Washington Abdala

El País- por Washington Abdala

“Shimon Peres tuvo siempre el buen talante, el optimismo y la mirada positiva como motor de su mente. Es que no se puede estar dentro del conflicto y creer que ese es el destino final, lo sensato es creer en su solución. Por eso Peres fue tan importante en el proceso de Oslo que terminó mejorando el clima de convivencia y generando un marco hacia la paz ante un Yasser Arafat que parecía no dirigirse hacia la distensión.”

Estábamos en una especie de búnker esperándolo. Sabíamos a quién veríamos y no todos los días se alcanzan reuniones de esa naturaleza. Esto pasó hace como 20 años. Una delegación de uruguayos con el expresidente Shimon Peres. Él llegó, no parecía tener prisa en su narrativa y comenzó la reunión como si fuéramos conocidos de toda la vida. El diálogo fue fluido, directo sobre los problemas. Nos contó su Israel. Hablaba pausado, cada frase era una sentencia y su experiencia de vida le permitía dialogar con respeto hacia el otro pero argumentando sólidamente como una roca. Alguno de los nuestros preguntó algo delicado, Peres sobriamente contestó sin evasivas. Su calma no era de este mundo. Afuera, en las calles, por esos días, la tensión era enorme, se había producido un atentado en Tel Aviv y el encuentro con él casi se frustra por tal motivo, sin embargo, en esas cuatro paredes todo parecía una charla de amigos. Es lo que era. Siempre he creído que de los gigantes de la política internacional éste fue el más grande de los años pasados.

Hace unos días vi en Netflix un documental sobre su vida. Tenía claro algunas cosas, pero muchas las descubrí allí. Lo recomiendo, estimado lector.

Shimon Peres tuvo siempre el buen talante, el optimismo y la mirada positiva como motor de su mente. Es que no se puede estar dentro del conflicto y creer que ese es el destino final, lo sensato es creer en su solución. Por eso Peres fue tan importante en el proceso de Oslo que terminó mejorando el clima de convivencia y generando un marco hacia la paz ante un Yasser Arafat que parecía no dirigirse hacia la distensión. Peres era un militante de lo proactivo y un ser humano analítico como pocos. Dueño de una percepción exquisita pero de una constancia aún mucho mayor. Y tenía esa mirada entra sana, ingenua, pícara y de asombro, todo a la vez.

Cuando se analiza su carrera política se observa que sus posiciones de gobierno lo fueron equipando para la madurez que alcanzará en algún momento. Empieza suave con Ben Gurión, adquiere tono y finaliza en equilibrio perfecto. No era un político que jugara el juego del poder por sí mismo sino que creía en sus ideas y luchaba para que prevalecieran. Nunca lo envileció el poder y sus oropeles. Es notable como perdió tantas veces elecciones y tantas se recuperó. Un gladiador. Un titán. Nunca -creo yo- sintió la derrota electoral más que como una circunstancia dentro del camino a recorrer. No niego que siempre tuve debilidad por Shimon Peres, esa cabeza no me parecía de este mundo.

¿Cuánto influyó su niñez en su vida? ¿Cuánto lo determinó la frase de su abuelo al que despidió alguna vez para no verlo nunca más? ¿Cuánto transformó su sentido existencial en un acto de servicio? ¿Cómo entendió el uso de la legítima defensa para cuidar a su pueblo? Son todos misterios de una vida plena que lo entregó todo hasta el final.

Por eso lo del principio, los uruguayos que aquella vez nos reunimos con él, teníamos tiempo para una charla de 20 minutos que se transformaron en 45. A la salida le tuvimos que pedir disculpas al General Colin Powell que lo estaba esperando y por nuestro disfrute no logramos terminar a tiempo, o por la generosidad de Shimon Peres quien, de paso, le mandó saludo a varios protagonistas relevantes de la realidad uruguaya a los que conocía en sus dimensiones psicológicas, filosóficas y políticas. N le escapaba nada a esa mente prodigiosa.

No siempre se está ante humanos que hacen la diferencia, Shimon Peres integra ese selecto grupo. Y no tengo una explicación racional sobre cómo logró tener esa personalidad y cómo alcanzó semejante grandeza en vida. Vamos con Jorge Luis Borges a recordar a Shimon Peres como se debe.

“He dicho asombro donde otros dicen solamente costumbre. Frente a la canción de los tibios, encendí mi voz en ponientes. A los antepasados de mi sangre y a los antepasados de mis sueños he exaltado y cantado. He sido y soy.

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