Secuestrada por Boko Haram: «Mi miedo era inimaginable»

16/Ene/2017

El Confidencial, España, Por Lara Martínez (Plan Internacional)

Secuestrada por Boko Haram: «Mi miedo era inimaginable»

Loveth consiguió escapar del grupo
yihadista, que la hizo prisionera junto a su familia en el norte de Nigeria.
Ahora trata de recuperar su vida y tener un futuro, ayudada por la ONG Plan
Internacional.
Cuando Boko Haram atacó su pueblo en el
noreste de Nigeria en 2014, Loveth [nombre ficticio] y su familia no tuvieron
más remedio que huir para salvar sus vidas. Junto con otras personas de su
pueblo, se dirigieron a pie a Yola, una gran ciudad a casi doscientos kilómetros
de su pueblo. Sin embargo, para algunos de ellos, las esperanzas de llegar a un
refugio seguro terminaron nada más llegar a la siguiente aldea. Fueron
descubiertos por insurgentes armados.
Loveth (que entonces tenía 14 años), su
hermano y un amigo fueron forzados a punta de pistola a subir a un coche en el
que les llevaron a Askira-Uba, una ciudad fronteriza entre los estados de
Adamawa y Borno bajo el control de Boko Haram. Al llegar al lugar, todos los
rehenes fueron separados por género. Ese fue el último día que Loveth vio a su
hermano y amigo. “No sabía dónde estábamos. Estaba separada de mi hermano y su
amigo. Era un lugar extraño para mí… Es inimaginable el miedo que tenía»,
dice.
Loveth no habla de su experiencia durante
su secuestro. Solo explica: “Estaba desesperada por escapar, pero no tenía ni
idea de dónde estábamos. Simplemente no podía imaginar cómo iba a llegar a un
lugar seguro incluso si lograba escapar».
Sin embargo, tras tres semanas en
cautiverio, Loveth y otras niñas, encontraron un hilo de esperanza: una mujer
mayor que hacía recados -obligada por Boko Haram- se apiadó de las niñas.
Arriesgando su propia vida, la mujer se ofreció a ayudar a Loveth y a otras
seis niñas. «Conocía muy bien el área y nos explicó la ruta de escape»,
explica. «La anciana nos condujo al bosque por la noche y nos señaló la
dirección correcta. Empezamos a correr en la oscuridad. La mujer se quedó
atrás”.
Las siete niñas consiguieron escapar.
Caminaron y caminaron durante horas hasta que llegaron a un campamento para
desplazados internos (IDPs). Después de pasar unos días allí, Loveth se
encontró con el jefe de su aldea que buscaba a gente conocida en el campamento.
Juntos regresaron a su pueblo. Su hermano y su amigo, sin embargo, siguen
desaparecidos. “Podrían estar en cualquier parte”, susurra.
Loveth ha regresado a la escuela y espera
convertirse en matrona. Su historia, por desgracia, no es ni mucho menos
insólita.
“La violencia contra las niñas y la
violencia sexual han sido identificadas como uno de los principales obstáculos
a los que las niñas se enfrentan. Desde Plan International* solicitamos el
compromiso de los organismos internacionales y gobiernos para poner en marcha
las acciones necesarias para cumplir las promesas realizadas en los Objetivos
de Desarrollo Sostenible, que marcan como meta eliminar todas las formas de
violencia contra las mujeres y las niñas en el ámbito público y privado para
2030”, explica Concha López, la directora general de esta organización, que
presta apoyo a estas niñas víctimas de la violencia en los estados de Borno y
Adamawa. Plan International trabaja en Nigeria para proteger y garantizar los
derechos de las niñas, adolescentes y jóvenes afectadas por la crisis de Boko
Haram, priorizando la protección infantil y la educación en emergencias.
El 50% de las agresiones sexuales mundiales
las sufren niñas menores de 16 años. En todo el mundo aproximadamente un tercio
de las mujeres experimentarán violencia de género por parte de su entorno
personal.
* Los proyectos de Plan International
tienen por objetivo prevenir y responder a la violencia contra las niñas, así
como garantizar su protección. Apoyan la recuperación y la reintegración de las
niñas y mujeres jóvenes afectadas por los conflictos armados mediante apoyo psicológico,
educativo y económico. Asimismo, involucran a toda la comunidad y están
orientados a la intervención en distintos niveles y durante un periodo de
tiempo prolongado. Además, sus proyectos de educación en emergencias, basados
en la equidad de género, permiten a las nuevas generaciones cambiar los roles y
estereotipos de género, tanto para niños como para niñas, lo que les permite
establecer relaciones más sanas y justas.