En lo que se presenta como la operación internacional peor organizada hasta la fecha, las fuerzas armadas de Estados Unidos, Francia, Inglaterra, comenzaron atacar a Libia, tras la aprobación por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por diez votos contra cinco abstenciones (Rusia, China, Brasil, India y Alemania), que permitió la creación de una «Zona de exclusión aérea», lo que en términos concretos, representa una luz verde para operar militarmente contra un país.