A pesar de que no hay ningún conflicto simple, y menos aquellos que atañen a dictaduras amigas, lo del Sáhara permite explicarse con pocos renglones torcidos. El titular se resume fácilmente: «colonia española abandonada a su suerte y vuelta a colonizar por otro país». Por supuesto, hay mucha letra pequeña en la azarosa historia saharaui, pero todo redunda en la misma traición de inicio: España vendió la suerte del Sáhara Occidental a Marruecos, en plena agonía de Franco, y no por caridad cristiana. La vendió porque era vendible, ¿o no tuvo nada que ver su enorme riqueza en fosfatos y los acuerdos con Marruecos que ello representaba?
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